Escritores, cantantes y filósofos que apoyan la tauromaquia defienden el derecho a elegir qué hacer
En tiempos en los que la realización de los espectáculos taurinos y las peleas de gallos peligran en nuestro país debido a la próxima realización de una consulta popular que pregunta, entre otras cosas, sobre el tema; además de la prohibición que aprobó el parlamento de Cataluña de las ferias de los toros, varias voces se han levantado en nuestro país y el mundo para defender a la llamada fiesta brava.
La mayoría de esas voces proviene del campo artístico y cultural, algo que podría resultar paradójico si se toma en cuenta que muchos representantes de esas áreas se abanderan con las causas ecologistas, uno de los argumentos que esgrimen quienes se oponen a la realización de corridas.
Sin embargo, lo que en realidad une las posiciones de los escritores, cantantes y filósofos que apoyan la tauromaquia es la defensa del derecho a elegir qué hacer y qué ver; en resumen, la libertad. Aquí unos extractos.
El rito de la tauromaquia
"La muerte del animal cuyo salvaje instinto se ha dominado como muestra de la superioridad del hombre, de su inteligencia y de su arte, es el trágico corolario que pone punto final al rito de la tauromaquia, si no hubiera este final tendría el mismo valor de una hazaña sin victoria, una novela policial sin solución del misterio o el coito interruptus. Para que comprenda la "gallada", un partido de fútbol en el que estuviere prohibido marcar goles", Jorge Enrique Adoum, escritor, político, ensayista y diplomático ecuatoriano.
Lo contrario de la tortura
"El sentido, la esencia y el valor de la corrida descansa sobre dos pilares: el primero es la lucha del toro que no debe morir sin haber podido expresar, de la mejor manera, sus facultades ofensivas o defensivas (argumento 2); el segundo pilar, simétrico del primero, es el compromiso del torero, el cual no puede afrontar a su adversario sin jugarse la vida. Ninguna corrida tendría interés sin ese permanente riesgo de muerte del torero. ¡De nuevo, esto es justamente lo contrario de la tortura!", Francis Wolff, estracto de uno de sus libros.
'Dejemos de lado esa sandez'
"La moral trata nuestra relación con nuestros semejantes y no con el resto de la naturaleza. Dejemos de lado esa sandez de que el aficionado disfruta con la crueldad y el sufrimiento que ve en la plaza: si lo que quisiera era ver sufrir, le bastaría con pasearse por el matadero municipal. Puede que haya muchos que no encuentren simbolismo ni arte en las corridas, pero no tienen derecho a establecer que nadie sano de espíritu puede verlos allí", Fernando Savater.
'Me gustaría ser toro de lidia'
"El que no quiera ir a los toros, que no vaya. Y que se dejen de tocarnos los cojones, que hay cosas más importantes. Pero que no hablen de ecología ni de amor a los animales, porque no conozco a nadie que los ame más que los ganaderos y los toreros. Si yo fuera animal, me gustaría ser toro de lidia: a ninguno se lo respeta más. Ninguno está mejor tratado. Y, además, tiene la posibilidad de que lo indulten y pasarse toda la vida follando", Joaquín Sabina, cantautor español.
El toreo es un arte
"El toreo ¡es un arte! El gran valor no está en arriesgarse para ver si me coge, el arriesgarse para ver si se logra hacer algo noble con esa criatura; y en el momento final que desgraciadamente, de acuerdo al rito, hay que eliminar al toro. He visto muchos matadores de toros caer de rodillas ante el toro muerto y despedirse con ternura inmensa, lo he visto muchas veces porque el torero le agradece al toro… Si hay algo que pude hacer, ¡fuiste tú toro el que me diste la posibilidad de realmente hacer una faena de esta clase!", monseñor Alberto Luna Tobar.
Aspirante a torero
"Creo que tengo derecho a hablar sobre las corridas de toros, porque fui durante un momento, no estoy seguro por qué, aspirante a torero… El torero como un actor da la cara a las cosas reales", Orson Welles, actor, director y guionista de los Estados Unidos.
El toro de la existencia
"El toro vive en la lidia, brilla, refulge y truena en el desierto de los tiempos. Es fácil denunciar la incongruencia de una civilización que se horroriza de la muerte ritual de un animal en el ruedo, al mismo tiempo sacrifica miles de animales en los higiénicos mataderos industriales de todos los días. Los camales son como las prisiones: discretos, sacan el horror de nuestra vista en vez de hacerlo desfilar en toda su dignidad de muerte galante delante de nuestros ojos".
"…Esa sangre que corre por la arena es la mía y la de todos y todas, porque la vida misma se ha convertido en una labor mortífera, en una apuesta al todo o nada, donde cada día con nuestros trajes de luces hacemos frente al toro de la existencia y tratamos de prolongar la faena hasta el último aliento, más no del toro, sino de nosotros mismos…", Fernando Bustamante, en un fragmento del discurso en presentación del libro Ephos.
'Tengo afición por las corridas de toros'
"Jamás he torturado a un toro. Qué tontería. Mi destino ha sido nacer en una familia de toreros pero como otros nacen en una familia de empresarios. Tengo afición a los toros. Si la campaña empieza en el Parlamento Catalán y la idea es decir públicamente basta a la tortura, seamos coherentes: prohibamos la caza, los caballos, el tiro al pichón...", Miguel Bosé, en una entrevista en diario de Mallorca.
El toro es el rey
"…Los enemigos de la tauromaquia se equivocan creyendo que la fiesta de los toros es puro ejercicio de maldad en la que unas masas irracionales vuelcan un odio atávico contra la bestia. En verdad, detrás de la fiesta hay todo un culto amoroso y delicado en el que el toro es el rey…", Mario Vargas Llosa, escritor peruano en La última corrida, en 2004.
Tradición quiteña
"Se reconoce a los espectáculos taurinos a la usanza española, como tradiciones inalienables de los quiteños, siendo deber del Municipio fomentarlos y difundirlos como acervo cultural y elementos irrenunciables de la identidad histórica de Quito", artículo IV. 196, Sección I, Capítulo III, Libro 3, Código Municipal de Quito.
¡Toros sí!
"Con solemnidad y no sin cierto pesar renuncio, con el estado televidente español de testigo a mi status de progre, sospechado de rojo y libre pensador. Renuncio a la progresía porque quiero corridas en Catalunya, quiero correrme en una fiesta de arte y muerte, verte correr de buena suerte, y es más, quiero que vuelva José Tomás en Barcelona de nuevo y no me muevo de mi respeto a las tradiciones y que los papelones los haga mi compatriota que juntó cuarenta firmas por la derrota de esta fiesta que pintaron Goya y Picasso y por si acaso no quedó claro, le aclaró mi buen Andreu, que hago culto por la libertad de culto y si prohibir es progresía y el progre es rabioso anti rojo, mi antojo es renunciar al progresismo. Ahora mismo: ¡Toros Sí! ¡Toros Sí! Libertad de expresión no siempre es expresión de libertad. Pero me muevo con cierta comodidad en lo que es la incorrección política… aunque prefiero evitar los comentarios de los lectores en los foros porque la verdad es que son xenófobos e intolerantes al cubo.
La próxima vez que vayamos a comer carne, digamos que nos garanticen que este solomillo ha muerto de viejo, o de risa. ¿Murió de risa este salomillo?", Andrés Calamaro, en el programa de Andreu Buenafuente (TV España).
Fuente: Diario Hoy. http://www.hoy.com.ec/. Publicado el 26 de marzo de 2011

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